Tamariz luchó contra una magia dormida
El mago reivindicaba su disciplina como arte y trabajaba para su pleno reconocimiento. El ejemplo más claro es el ‘Manifiesto de la Escuela Mágica de Madrid’ de 1971.

Tamariz no era únicamente aquel mago tan distinto, simpático, chistoso, melenudo y con un sombrero muy peculiar que todos hemos visto en populares programas de televisión o incluso escuchado en espacios radiofónicos. Tamariz reivindicaba la magia como arte y trabajaba para su pleno reconocimiento. El ejemplo más claro es el Manifiesto de la Escuela Mágica de Madrid de 1971 cuya autoría compartieron siete fundadores de la escuela, uno de los núcleos que más ha ayudado a dinamizar la magia y sacarla de los tiempos pobres, tristes, sin el aprecio del público, que apenas sobrevivía en aquellos años.