Puede que Hollywood siga romantizando los robos de guante blanco en museos a base de ingenio, humor y glamur, como hizo en El secreto de Thomas Crown, en la saga de Ocean’s Eleven o, más recientemente, en la versión modernizada de Arsenio Lupin para la serie de Netflix basada en el mítico personaje del “caballero ladrón” del novelista francés Maurice Leblanc. Pero la realidad, como demuestran algunos de los incidentes más recientes, entre ellos el nada romántico y pacífico pero muy real atraco de joyas de la Corona francesa en el Louvre hace un año, dista mucho de la ficción y tiene un tono mucho más siniestro: según Europol, estos delitos son cada vez más violentos.

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