Más allá de las medallas y las competiciones, de las estructuras artificiales tan a la moda, la escalada en roca siempre aspira a colmar el espacio entre lo probable y lo imposible. A veces, dicho espacio se convierte en un agujero en el tiempo: han sido necesarios 35 años de espera para que un chico de apenas 17 años escale una vía que los escaladores más fuertes del planeta juzgaron imposible. Lo más curioso es que el francés Erwan Legrand lo ha logrado con los pies desnudos, prescindiendo de la goma ultra adherente y de la protección de los pies de gato.

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