El índice S&P 500 acumula un rendimiento superior al 5.31% en lo que va del año y un retorno anual del 31% , desafiando un entorno marcado por tensiones geopolíticas, inflación persistente y dudas sobre la política monetaria . El repunte parece desafiar al entorno geopolítico e inflacionario ocasionado por los altos precios del petróleo y las dificultades para que la Reserva Federal relaje la tasa de interés. No obstante, el repunte de la bolsa de Nueva York ha encontrado soporte en factores estructurales. De acuerdo con Finamex , la resiliencia en los resultados corporativos y el impulso de la Inteligencia Artificial han sido claves para sostener los máximos históricos . Pero otros analistas alertan sobre los riesgos.
Los inversionistas siguen apostando a que los conflictos geopolíticos, particularmente en Medio Oriente, serán temporales y no derivarán en una recesión global. Esto a pesar de que esta semana el petróleo volvió a rebasar momentáneamente los 120 dólares por barril. El mercado ha sido capaz de “comprar la incertidumbre” gracias a tres pilares: crecimiento en utilidades, liderazgo tecnológico y una economía estadounidense que aún muestra solidez , apuntó Ramsé Gutiérrez, VP de Franklin Templeton México. Pero más allá de los sólidos resultados de las grandes tecnológicas, el debilitamiento del dólar y la expansión monetaria han inflado los valores nominales de activos financieros. "Esto tiene más que ver con la moneda en la que se valora el índice, el dólar americano, que con el índice en sí. Y esto nos lleva directamente a lo que podría ser una de las mayores oportunidades de inversión de la década", explica Renato Campos, analista de inversiones de Greyhound Trading. Actualmente, la Reserva Federal de Estados Unidos comenzó a expandir nuevamente su balance, es decir, a emitir dinero por primera vez desde 2021; lo cual debilita al dólar y es inflacionario. Pero lo hace en un entorno donde la inflación ha estado por encima del objetivo durante 60 meses consecutivos, un escenario que, según el especialista, no ha sido visto desde la década de 1970. En esos años, al igual que ahora, el PIB real, es decir, descontando el efecto de la inflación, tiene a contraerse a pesar de que el PIB nominal crezca a mayor velocidad; esto explica en parte por qué las ganancias corporativas también se aceleran. Y a esto hay que agregar el efecto del gasto fiscal en Estados Unidos, que está llegando al 5% del PIB, un nivel comparable solo con periodos como 2020, 2010 y la Segunda Guerra Mundial. Esto "convierte a la bolsa en una cobertura contra la inflación en el largo plazo. De hecho, las utilidades del SP500 han mostrado una tendencia alcista sostenida durante décadas", anota campos.
¿Puede continuar el rally?No obstante, este entorno inflacionario, aunque impulsa utilidades nominales, también podría generar episodios de volatilidad similares precisamente a los de los años 70 si se intensifican las presiones en precios, especialmente en alimentos y energía. "Con un PIB real moderado y un deflactor que se mantiene elevado, el PIB nominal corre cómodamente por encima del 5%, y eso se traduce en un crecimiento de ingresos robusto para el S&P 500", coincidió Mauricio Gil Hernández, subdirector de inversiones de fondos de Finamex. En el entorno inflacionario y de expansión del gasto, "las empresas con poder de precio pueden trasladar costos al consumidor. El gasto fiscal ayuda a sostener consumo, empleo e inversión pública. Y mayor liquidez sistémica favorece valuaciones más altas", explicó Gutiérrez. Pero detrás del optimismo, comienzan a aparecer señales de fragilidad, señalan los analistas. En este caso, el rally ha estado altamente concentrado en pocas emisoras, principalmente tecnológicas vinculadas a inteligencia artificial y semiconductores, lo que reduce la solidez del movimiento alcista en el largo plazo. Además, las valuaciones lucen exigentes, lo que deja poco margen ante cualquier decepción en resultados o en las expectativas de crecimiento. Finamex advierte que, aunque los reportes corporativos han sido positivos, las guías hacia adelante muestran mayor cautela debido a la incertidumbre geopolítica y al comportamiento del petróleo. A nivel macro, el rally descansa en una combinación delicada: liquidez abundante, gasto fiscal elevado e inflación persistente. Si uno de estos pilares falla, el mercado podría resentirlo. El consenso entre analistas apunta a que el mercado aún tiene espacio para avanzar, pero bajo condiciones específicas. Para Ramsé Gutiérrez, la continuidad del rally dependerá de que se mantengan cuatro factores: crecimiento de utilidades en la segunda mitad del año señales de moderación inflacionaria continuidad en la inversión ligada a inteligencia artificial una participación más amplia de sectores, más allá de las megacaps. Si estos elementos no se materializan, el escenario más probable es una fase lateral o episodios de corrección. Greyhound Trading incluso plantea un escenario más optimista en el corto plazo —con alzas adicionales de entre 10% y 15%—, pero condicionado a que la economía global mantenga su resiliencia. Gil Hernández agrega que la principal señal de alerta es una inflación que lleva un periodo inusualmente prolongado por encima del objetivo, lo que deja muy poco margen para absorber nuevos shocks.
Y señala que el conflicto con Irán y un Brent por encima de los 110 dólares mantienen presión al alza sobre los precios, mientras que activos como el oro y los energéticos siguen recogiendo esa prima de riesgo. "En el pico de las tensiones, el mercado llegó incluso a descontar subidas de tasa por parte de algunos bancos centrales, evidenciando la fragilidad del escenario de recortes globales. A esto se suman valuaciones exigentes en ciertos sectores y un entorno geopolítico volátil. Ninguna de estas señales es decisiva por sí sola, pero su coincidencia simultánea exige disciplina y selectividad en la toma de riesgos", advierte.
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