En la economía de plataformas de movilidad y delivery, las mujeres participan en toda la cadena de valor. Su presencia abarca desde repartidoras o conductoras que encuentran una fuente de ingresos, hasta usuarias que organizan el consumo del hogar o viajan a través de aplicaciones, así como dueñas de negocios que venden sus productos en servicios de entrega. Este ecosistema digital gana terreno en México y amplía los espacios de participación económica femenina. Las aplicaciones de movilidad y entrega no solo funcionan como herramientas de consumo; también abren una puerta al mercado laboral para quienes necesitan horarios flexibles o representan un canal de ventas para miles de pequeños negocios.
Un ecosistema donde las mujeres también consumen, venden y movilizanDel lado del consumo, las mujeres tienen un peso cada vez mayor dentro de las plataformas. Datos de la empresa de delivery Rappi indican que 46% de los usuarios activos son mujeres y que su ticket promedio es mayor que el de los hombres, pues las usuarias gastan unos 310 pesos por pedido, frente a 295 pesos que desembolsan ellos. La compañía atribuye esta tendencia a la distribución de tareas dentro del hogar. “Las mujeres, trabajen o no fuera de casa, suelen ser quienes administran el hogar”, explica Isabella Mariño Rivera, directora de asuntos públicos de Rappi en México. Ese patrón también se refleja en el uso de las aplicaciones, pues en la categoría de supermercado, por ejemplo, los pedidos hechos por mujeres superan en 33% a los de los hombres. Esa presencia femenina también aparece del otro lado del ecosistema: el de los negocios que venden en las plataformas. De acuerdo con la empresa, seis de cada 10 nuevos restaurantes que se integran a la aplicación fueron fundados por mujeres. Sin embargo, en el caso del reparto la participación femenina aún es marginal frente a la de los hombres. “Nos gustaría tener más mujeres repartiendo. Son las más atentas, las personas sobre las que menos quejas tenemos y quienes entregan los pedidos de manera más cuidadosa”, señala Mariño. Este escenario también aparece en otras plataformas de movilidad y entrega como Uber o DiDi, donde la presencia femenina —tanto entre repartidoras como entre conductoras— todavía se mantiene por debajo de la de los hombres. Aun así, se perfila que su participación podría crecer en los próximos años.
El acoso, un problema frecuente en plataformasEl estudio Servicios de transporte: una plataforma para la participación económica de las mujeres en México y Brasil, elaborado por Oxford Economics estima que el desarrollo de los servicios de movilidad por aplicación podría aumentar entre 2.5% y 3.5% la participación femenina en la fuerza laboral en México. Para las mujeres que trabajan en estas plataformas, el principal atractivo radica en la posibilidad de organizar su propio horario. Jimena Rodríguez, por ejemplo, comenzó a trabajar como repartidora hace dos años, cuando su hijo entró a la primaria. Madre soltera y sin una red de apoyo cercana, encontró en el reparto una forma de generar ingresos sin abandonar sus responsabilidades de cuidado. “Puedo ir por mi hijo a la escuela y luego volver a conectarme. Eso en un trabajo tradicional sería muy complicado”, cuenta. Sin embargo, la experiencia de las trabajadoras en plataformas también incluye riesgos. Jimena relata que en ocasiones trabaja por la noche y enfrenta comportamientos inapropiados por parte de algunos clientes. “A veces te coquetean o te dicen cosas fuera de lugar. Una intenta ignorarlo y terminar la entrega rápido”, explica. El estudio Conectadas al cambio: por un trabajo justo para las mujeres en plataformas digitales, desarrollado por la red de mujeres UNIDAS indica que siete de cada diez trabajadoras de plataformas han sufrido acoso o violencia por parte de usuarios. Sofía López, conductora en aplicaciones de movilidad, agrega que el acoso se suma a que el proceso de denuncia aún tiene áreas de mejora. Cuando ocurre un incidente, el primer contacto para reportarlo suele realizarse a través de un sistema automatizado dentro de la aplicación. “Hablas primero con un bot y solo después, si el caso escala, entra una persona. A veces no sabes qué pasó con el pasajero”, comenta.
Aunque las plataformas aseguran que los perfiles involucrados no volverán a coincidir después de un reporte, muchas conductoras desean conocer qué medidas se aplican contra los usuarios que incurren en acoso. “Te dicen que ya no lo vas a volver a ver, pero no sabes si tuvo alguna consecuencia”, señala López. El análisis de Oxford Economics identifica un potencial de hasta 210,000 mujeres que podrían incorporarse al mercado laboral en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey si mejoran las condiciones de seguridad y confiabilidad del transporte. “No estamos llamados a resolver las brechas de género históricas, pero sí podemos poner un granito de arena. Cada acción y cada modelo que genere oportunidades para las mujeres suma”, dice Mariño. Tanto López como Rodríguez coinciden en que, pese a los retos, no contemplan dejar este tipo de trabajo. La posibilidad de administrar su tiempo y obtener ingresos que superan los empleos de oficina tradicionales que tuvieron en el pasado, es clave para mantenerse en las plataformas. Ambas ven con optimismo el futuro de este tipo de empleo para las mujeres, aunque reconocen que aún hay pendientes, especialmente en materia de seguridad y atención a reportes. Al mismo tiempo, hacen un llamado a que la sociedad avance en la redistribución de las tareas de cuidado y en el apoyo a las mujeres que buscan construir su independencia económica.
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