En LinkedIn se repite una escenada cada vez más común: usuarios que anuncian su salida tras 12 años en la misma empresa, o excolaboradores de firmas como Amazon o Mercado Libre que, después de apenas un par de años, informan que fueron parte de un recorte. Los mensajes de despedida se han convertido en el reflejo público de una ola de ajustes que atraviesa al sector tecnológico. Las cifras evidencian que en los primeros días de 2026 los recortes de puestos de trabajo en el sector están a la orden del día, impulsados por la adopción de herramientas de inteligencia artificial. En apenas seis semanas —del 1 de enero al 10 de febrero—, las empresas del ramo anunciaron la eliminación de más de 30,000 puestos de trabajo, según datos del rastreador especializado RationalFX.

La automatización y la IA están dejando de ser solo símbolos de crecimiento para convertirse en motores de reestructuración interna. "Lo que presenciamos es un cambio, de una expansión basada en el número de empleados hacia una productividad impulsada por la automatización, una transición que definirá al sector tecnológico en los próximos años”, precisó Alan Cohen, analista de RationalFX. La mayoría de los despidos se concentra en Estados Unidos, donde se eliminó cerca del 80% de los empleos afectados. Solo Amazon ha anunciado la cancelación de 16,000 puestos, más de la mitad de los recortes globales en lo que va del año. Otras compañías como Meta sumaron 1,500 recortes a su fuerza laboral en el mismo periodo. De acuerdo con Cohen, a diferencia de las olas de despidos de 2022 y 2023, los recortes de 2026 están profundamente vinculados a una reconfiguración operativa centrada en la IA. “Escuchamos a las empresas decir que durante 2020 y 2021 contrataban más personal del que después necesitaron tras la pandemia, pero ahora la narrativa es distinta”, apuntó el analista. La automatización comienza a reemplazar funciones completas dentro de las organizaciones, que van desde atención al cliente hasta desarrollo de software, análisis de datos y áreas administrativas. En el caso específico de Amazon, la firma señaló que su apuesta por la IA no sólo busca generar nuevas líneas de negocio, sino también rediseñar su estructura interna con herramientas de automatización logística, e incluso un empuje fuerte hacia el desarrollo de código. Diana Elagina, analista de Statista afirmó que durante los primeros 10 meses de 2025, el sector tecnológico experimentó una cantidad significativa de despidos, siendo el sector minorista el más afectado, y esta ola se mantendrá durante este año.

¿Cuáles son los roles más vulnerables?

En Europa, países como Suecia y Países Bajos reflejan el mismo patrón. Por ejemplo, Ericsson tuvo 900 despidos y ASML 1,700, mismos que evidencian que incluso sectores altamente especializados, como telecomunicaciones y semiconductores, están ajustando su plantilla ante la presión de la eficiencia y la digitalización. Algunas compañías emergentes, incluyendo aquellas vinculadas directamente con la IA, redujeron personal mientras se preparan para procesos de expansión o salidas a bolsa, un ejemplo de esto es Kiwi, de República Checa, que tuvo 250 despidos. De acuerdo al análisis del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la tasa de despidos en el sector privado se ubica en 1.2%, por debajo del promedio histórico pre-pandemia que fue de 1.6%, pero en el caso de saber qué tipo de empleos son los que más se borran están los desarrolladores junior, analistas de datos, soporte técnico y funciones administrativas. Al mismo tiempo, Cohen señaló que aumenta la demanda de perfiles especializados en IA, infraestructura cloud y ciberseguridad, lo que genera una polarización del empleo. Esta reconfiguración también está alterando las dinámicas internas de las empresas, pues la promesa de la IA no es sólo reducir costos, sino transformar la forma en que se organiza el trabajo en cuanto a tener equipos más pequeños, interdisciplinarios y con mayor dependencia de herramientas automatizadas.

En los mercados emergentes, como México, el impacto aún es incipiente, pero inevitable. A medida que las grandes tecnológicas ajustan sus operaciones globales, las subsidiarias y proveedores en regiones como América Latina comenzarán a sentir los efectos, de acuerdo con los analistas.

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