La ciudad de fuera adentro
En los interiores de Cuenca hay una inusitada concentración de patrimonio y museos (desde arte abstracto a dinosaurios). Al aire libre, esperan paseos por un casco viejo exquisitamente cuidado, rutas naturales por las hoces del Júcar y el Huécar y visitas a yacimientos como el romano de la cercana Noheda
Hay que subir hasta el barrio del Castillo, zona clásica de aperitivo y sol, para llegar a la tirolina de Cuenca. Son 15 minutos desde el parador, un paseo para sacudirse el frío pegajoso de enero. En la plataforma de salida, arnés fijo y casco en cabeza, es fácil creerse en Cabo Cañaveral. Entonces hay que dar un pequeño salto al vacío y abrir los brazos para sentir el viento, recomiendan Cristian y Begoña, sus detallistas y amables responsables. Y vaya si se siente: el cosquilleo de la ingravidez hace que uno se ría solo, jajajá, pero el descenso es plácido, lejos del vértigo de una montaña rusa. Adrenalina para todos los públicos.
Redacción y guion:
Jaime Ripa
Coordinación editorial:
Francis Pachá
Fotografía:
Inma Flores
Diseño:
Juan Sánchez
Desarrollo:
Rodolfo Mata
Coordinación de diseño:
Adolfo Domenech