México llega tarde a la modernización de su tratado comercial con la Unión Europea justo cuando más necesita reducir su dependencia de Estados Unidos. Aunque el nuevo TLCUEM abre la puerta para que entre 83 y 86% de los productos agroalimentarios mexicanos ingresen libres de arancel al mercado europeo, especialistas advierten que el verdadero desafío para exportadores nacionales no estará en las tarifas, sino en superar oportunamente retos sanitarios, ambientales y logísticos que exige Europa. Fernando Cruz, socio director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, resaltó que México dejó pasar casi ocho años sin concretar la modernización del acuerdo mientras otros países latinoamericanos avanzaron en ventajas regulatorias y comerciales frente a la Unión Europea.
Según explicó, el retraso comenzó tras el cierre técnico de las negociaciones durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y se profundizó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que frenó la firma definitiva del acuerdo modernizado. La actualización del TLCUEM ocurre además en un contexto particularmente sensible para México. Más de 90% de las exportaciones agroalimentarias mexicanas siguen dirigidas a Norteamérica, una concentración que ahora genera preocupación ante el regreso de Donald Trump y la creciente incertidumbre comercial en la región. “Necesitábamos una válvula de salida”, explicó Cruz. El especialista recordó que el tratado original firmado en 1999 surgió justamente como un contrapeso a la entonces creciente relevancia del mercado estadounidense. Hoy, dijo, la lógica vuelve a ser la misma: abrir espacios alternativos en medio de un entorno más turbulento para el comercio con Norteamérica. El nuevo acuerdo contempla liberalización inmediata para productos como pollo, lácteos, cítricos, flores, uvas, chocolates y productos procesados, además de mejorar cuotas para carne mexicana y mantener ventajas para exportaciones ya consolidadas como aguacate, berries, miel, mango, atún y mezcal. También incorpora capítulos que no existían hace dos décadas, como comercio digital, reglas de origen modernizadas y mecanismos de autocertificación que reducirán trámites burocráticos para exportadores. La Secretaría de Agricultura y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) han destacado que el nuevo acuerdo abre oportunidades en un mercado de 450 millones de consumidores europeos. Pero especialistas consideran que el reto comenzará después de la firma debido a que Europa endureció durante los últimos años sus exigencias regulatorias en materia ambiental, sanitaria y de empaques. Cruz señaló que, aunque México avanzó en homologar normas sanitarias con organismos europeos a través del trabajo entre Senasica y autoridades comunitarias, todavía persisten desafíos importantes en sectores como cárnicos y productos sujetos a nuevas regulaciones ambientales. Entre las barreras que podrían frenar el crecimiento de exportaciones mexicanas mencionó las nuevas reglas europeas sobre deforestación, restricciones a plásticos de un solo uso, regulaciones sobre residuos de agroquímicos, etiquetado nutricional frontal y normas sobre materiales en contacto con alimentos.
Europa y América Latina buscan seguridad alimentaria“El tema no es solamente sanitario. También hay nuevos reglamentos ambientales y logísticos que pueden detener el avance”, advirtió. Algunos sectores particularmente expuestos serían agave, café, cacao y soya, debido a las nuevas exigencias europeas relacionadas con trazabilidad y deforestación. También preocupa el impacto logístico. Cruz aseguró que México perdió competitividad frente a países como Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Marruecos y Turquía, que hoy abastecen con mayor velocidad y menores costos al mercado europeo. “México ha perdido mucha capacidad logística para enviar productos a la velocidad que hoy demanda Europa”, señaló. Esa situación no solo encarece exportaciones mexicanas, sino que también reduce vida útil y estabilidad de productos perecederos. Por ello, el especialista consideró poco probable que el comercio agroalimentario entre México y la Unión Europea crezca 35% en el corto plazo, como han sugerido organismos empresariales y autoridades. A su juicio, la competencia será cada vez más agresiva en precios, logística e inteligencia comercial. Cruz sostuvo que la desaparición de ProMéxico y el desmantelamiento de mecanismos de inteligencia de mercados dejaron a exportadores mexicanos con menos herramientas para posicionarse en Europa. “Sí nos ponen nuevamente en igualdad de condiciones frente a otros países, pero ahora el trabajo será mucho más cuesta arriba”, afirmó. Por otro lado, Núria Vilanova, presidenta de CEAPI, afirmó que el renovado acercamiento entre Europa y América Latina también responde a temas de seguridad alimentaria, ante la expectativa de que regiones como China, India y Medio Oriente enfrenten mayores dificultades para producir suficientes alimentos para su población. En ese contexto, sostuvo que América tiene capacidad para convertirse en “la despensa del mundo” y consideró que el acuerdo entre México y la Unión Europea puede acelerar alianzas e inversiones agroindustriales de largo plazo. Además, señaló que la seguridad económica ya no solo involucra temas militares, sino también acceso a alimentos, cobre y productos médicos. Actualmente, México representa menos de 1% de las importaciones agroalimentarias europeas y ocupa apenas el lugar 31 como proveedor del bloque, pese a que la Unión Europea importa alimentos por casi 190,000 millones de euros anuales.
]]>