El mundo enfrenta una situación complicada a nivel sanitario, ya que prácticamente es incapaz de contener una pandemia futura . La Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB), un organismo independiente establecido entre la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) y el Banco Mundial , llegó a esa conclusión al analizar la preparación internacional ante las crisis de los últimos diez años. En 2024, la OMS detectó casi el doble de eventos de emergencia sanitaria que en 2015 , según el organismo.
Más brotes y más muertes El riesgo pandémico se está moviendo en la dirección equivocada El mundo perderá 50 billones de dólares por la pandemiaEl informe “Un mundo al límite: prioridades para un futuro resiliente ante las pandemias”, presentado este lunes, sostiene que la erosión de la confianza pública, las tensiones geopolíticas, el debilitamiento de la cooperación internacional y la desigualdad en el acceso a vacunas son los factores principales que propician el escenario perfecto para una nueva crisis global. La GPMB analizó las seis Emergencias de Salud Pública de importancia internacional, registradas entre 2014 y 2025: dos brotes de Ébola, la epidemia de Zika, la pandemia de COVID-19 y dos oleadas de mpox. Los resultados no son favorables. Uno de los resultados más alarmantes es que las emergencias sanitarias son cada vez más frecuentes y severas. En 2024, la OMS detectó casi el doble de 2015, mientras que la tendencia de letalidad tuvo sus fluctuaciones. Las muertes por enfermedades infecciosas disminuyeron de 25 a 15% entre el 2000 y 2015, pero por la COVID-19, volvió a subir a 23%. Sin la pandemia, habrían representado solo el 11%. El reporte advirtió que factores como el cambio climático, los conflictos armados, la urbanización acelerada y las alteraciones ecológicas están impulsando nuevas zoonosis y enfermedades emergentes. Las situaciones de emergencia no solo tienen altos costos para la salud de la población, sino también económico. Durante la epidemia de ébola en África Occidental (2014-2016) y la pandemia de COVID-19 (2020-2023), el PIB cayó 5.1% y 2.9%, respectivamente, mientras la deuda pública aumentó hasta 16 puntos. Se proyecta que entre 2020 y 2030, el mundo perderá más de 50 billones de dólares en producción económica, como consecuencia directa de la pandemia. La inflación post-COVID sigue siendo medio punto porcentual más alta en 2025 que los niveles previos.
Desigualdad sanitaria empeoró, aunque la producción de vacunas es más rápidaUn 20% de las empresas globales han regionalizado sus cadenas de suministro, y los gobiernos enfrentan hoy un 12% más de deuda bruta general que en 2019 , lo que reduce dramáticamente su margen para invertir en salud pública. "Los efectos del COVID-19 sobre la deuda, los mercados laborales, los patrones de comercio y las cadenas de suministro redefinirán la interdependencia económica y la resiliencia por una generación", advierte el informe. En consecuencia, la asistencia oficial para el desarrollo en salud se ha vuelto a los niveles de 2009, mientras que la posición financiera y política de la OMS se ha debilitado "junto con una declinación más amplia de la cooperación internacional". Un problema que la crisis de COVID-19 dejó en evidencia fue la desigualdad en los servicios de salud, tanto el acceso a las vacunas, los diagnósticos como los tratamientos. El informe sostiene que no solo persiste, sino que está empeorando. Durante la pandemia por el virus SARS-CoV-2, las dosis tardaron en promedio 17 meses en llegar a los países de bajos ingresos . Se esperaba que con el aprendizaje acumulado, la siguiente crisis fuera mejor. No lo fue. Para los brotes de mpox de 2022 a 2025, las vacunas tardaron entre 24 y 27 meses en llegar a los países afectados de bajos ingresos. Es decir, se demoró más tiempo en atender la emergencia. Este fenómeno fue identificado por la GPMB como “ fatiga de equidad ”, una disminución del compromiso político y financiero para garantizar el acceso equitativo a medicamentos y vacunas, impulsada por presiones económicas internas y nacionalismo sanitario. “La inequidad en vacunas durante el COVID-19 no fue una falla del mercado: fue una falla de gobernanza, habilitado por la ausencia de obligaciones vinculantes tanto para los Estados como para el sector privado", afirma el informe.
El impacto en las vidas más allá de la enfermedad Las prioridades para evitar el desastreEl riesgo de esta tendencia en ascenso es considerar las inequidades como una situación aceptada en la salud global. Además de los datos macroeconómicos, el informe recoge el costo humano de estas situaciones de emergencia. "En las tres grandes crisis —Ébola, Zika y COVID-19— las poblaciones más vulnerables cargaron con el mayor peso: mujeres, niños, trabajadores informales y grupos marginados ", señala el reporte. En la epidemia de Ébola en África Occidental, cerca del 50% de los niños dejaron de ir a la escuela. En las zonas afectadas del Congo durante el segundo brote de Ébola, fue el 20%. Durante el COVID-19, el 80% de los estudiantes del mundo quedaron fuera de los salones de clase en algún momento. El virus de Zika provocó que el 83% de las madres con hijos afectados por el síndrome congénito abandonaran el mercado laboral. Miles de familias asumieron el cuidado de niños con discapacidades neurológicas severas de por vida, sin apoyo suficiente del Estado. En África Occidental, la epidemia de Ébola dejó a más de 22,000 niños huérfanos . La pandemia de COVID-19 hizo que más de 10.5 millones de niños perdieran a un cuidador principal en todo el mundo. El matrimonio infantil también aumentó: se estiman entre 2 y 3 millones de uniones, empujadas por la pobreza y el colapso de los sistemas de protección social. El riesgo de enfermedades infecciosas seguirá intensificándose, y el mundo, hoy, es más vulnerable. Ante ello. La GPMB, que concluirá su mandato en 2026, identifica tres prioridades concretas para los líderes políticos: 1. Establecer un mecanismo de monitoreo independiente y permanente para rastrear el riesgo de pandemias, 2. Avanzar hacia el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante la conclusión del Acuerdo sobre Pandemias, y 3. Asegurar una financiación sólida tanto para la preparación como para las actividades de respuesta al "día cero" "Si la confianza y la cooperación siguen fracturándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia. La preparación no es solo un desafío técnico: es una prueba de liderazgo político", afirmó la copresidenta de la Junta, Joy Phumaphi.
]]>