A mitad de la segunda temporada de Jury Duty, a su protagonista, alucinado por los inesperados giros de los acontecimientos, solo se le ocurre decir que “la situación es tan sincera que nadie podría haberla escrito en una serie de televisión”. Es verdad que su diálogo no estaba guionizado, pero lo que Anthony Norman no sabía es que todo lo que le rodeaba sí estaba cuidadosamente planeado. Todos a su alrededor eran actores, e incluso sus decisiones personales estaban previstas. Él pensaba que era un empleado temporal de una empresa de salsa picante, pero estaba viviendo una ficción.
El hombre común que protagonizó una comedia sin saber que su vida era ficción: “Tienes que ser muy narcisista para pensar que todo se crea para ti”
El experimento ‘Jury Duty: Company Retreat’ convierte un retiro laboral en un ‘Show de Truman’ para lanzar un mensaje contra las grandes corporaciones