A la pregunta de cuál es su color preferido, hay buenas razones para sospechar que su respuesta no será otra que el azul. No por dotes adivinatorias: la mayoría de los ciudadanos occidentales coinciden en esa opinión. En una encuesta realizada a 2.000 personas para el long seller Psicología del color (Editorial GG), de la alemana Eva Heller, un 46% de hombres y un 44% de mujeres lo escogieron como su predilecto, mientras que solamente un 1% de hombres y un 2% de mujeres afirmaron que no les gustaba. El verde, en comparación, contaba con un 16% de adeptos entre ellos y un 15% entre ellas. Inquiridos por los sentimientos que les inspiraba su favorito, los sujetos del sondeo coincidieron en asociarlo a emociones eminentemente positivas: la simpatía, la armonía, la amistad, la confianza. Aunque muchos de los participantes lo relacionaron con el frío, la inteligencia y lo masculino, en la tradición este ha sido, en contra de la arbitrariedad impuesta sobre la ropita de los bebés, un emblema de lo femenino: Iris (lirio), Celeste o Zafiro son nombres de mujer.
“El arte es el azul”: cómo un color cautivó nuestros sentidos
Con sus 111 tonos, el color es un favorito de las artes, desde el fabuloso ultramar llegado de Afganistán hasta el intenso IKB de Yves Klein, pasando por su invocación en libros, canciones y películas