Después de 34 años en Banamex y siete fuera de la institución, el nuevo director general regresa con la misión de transformar la forma de trabajar del banco, recuperar participación de mercado y prepararlo para operar de manera independiente y cotizar en bolsa. Edgardo del Rincón regresó en 2026 al banco en el que comenzó su carrera, pero encontró una institución en un momento muy distinto y volvió con la misión de cambiar por completo la cultura de Banamex . En su primera entrevista desde que asumió la dirección general del Banco Nacional de México, Del Rincón afirmó que la transformación cultural será la pieza central de la nueva etapa de la institución, en una charla exclusiva para el Expansión Summit 2026.

Del producto al cliente Una oportunidad que no se podía rechazar

“Lo más bonito y lo más importante es el cambio de cultura que el banco requiere”, dijo durante el cierre del evento que reunió a líderes empresariales y del gobierno en México. El directivo trabajó durante 34 años en Banamex, salió de la institución en 2019 y regresó siete años después. Entre ambos momentos encabezó BanBajío , donde fue director general desde 2019. El 22 de abril de este año asumió formalmente la dirección del Banco Nacional de México. “Para mí es como regresar a casa. Banamex fue mi primer trabajo. Ahí crecí y conocí la mayor parte de las áreas del banco. Tuve también una experiencia internacional con Citi y regresar realmente es como volver a casa”, afirmó. Del Rincón dijo que su retorno también representa el reencuentro con antiguos colegas y la oportunidad de trabajar con el talento que se incorporó durante los años en que estuvo fuera. Su llegada ocurre, además, en un momento que calificó como histórico para el Banco Nacional de México, después del proceso que separó las operaciones de Banamex de la banca corporativa e institucional de Citi en México. La transformación que plantea Del Rincón comienza por cambiar la manera en que Banamex diseña sus productos, evalúa a sus ejecutivos y coordina a las áreas que tienen contacto con los clientes. “Les platiqué de este cambio de pensar en el producto a pensar en el cliente y en lo que realmente requiere. Esto se dice rápido, pero necesita muchos cambios”, explicó. Para conseguirlo, Banamex tendrá que revisar incentivos, indicadores de desempeño y mecanismos de colaboración interna. Incluso podría modificar parte de su estructura organizacional. “Requiere modificar seguramente incentivos y cómo los medimos, los ‘scorecards’ de distintas áreas y ejecutivos, y tratar de ver cómo culturalmente favorecemos el trabajo en equipo entre todas las áreas que ven al cliente desde distintas formas de atención”, señaló. El cambio cultural, reconoció, tomará tiempo y exigirá la participación de todo el cuerpo directivo. “Es un reto, en términos de liderazgo, espectacular. No solamente para mí, sino para todo el cuerpo directivo del banco”, afirmó. Del Rincón ha buscado transmitir esta visión directamente a los trabajadores. Desde su llegada ha mantenido encuentros con distintos equipos, incluidas videoconferencias en la que participan más de 8,000 colaboradores, algo que define el tipo de liderazgo que quiere imprimir en el banco. También viajó a Monterrey para reunirse con empresarios de Nuevo León y Tamaulipas y explicar los cambios que se preparan en la institución. “Es importante lograr que nuestra gente se la crea, que vea que es posible y que está en nuestras manos definir el banco que queremos ser”, dijo. Para el directivo, una transformación de este tamaño constituye una oportunidad que pocas veces se presenta durante una carrera profesional. “Banamex se va a renovar en ese sentido con la ayuda de toda su gente”, sostuvo. Del Rincón aseguró que uno de los motivos para aceptar la dirección general fue la posibilidad de acompañar la transición de Banamex hacia una institución independiente y, eventualmente, con acciones listadas en el mercado de valores. “Una oportunidad de este tipo se presenta pocas veces en la carrera profesional de una persona. Al haber crecido en el banco, le tengo un gran amor a la institución”, expresó. El reto, agregó, consiste en devolver a Banamex la posición que, desde su perspectiva, debe ocupar en el sistema financiero mexicano, mientras deja de formar parte de un grupo financiero global y se prepara para una eventual oferta pública inicial (OPI). Citi anunció en 2022 su decisión de desprenderse de sus negocios de banca de consumo y empresarial en México. Como parte de ese proceso, Fernando Chico Pardo adquirió 25% de Banamex y un grupo de inversionistas acordó la compra de otro 24%. La institución también se prepara para una OPI, cuyo momento y estructura dependerán de las condiciones financieras, regulatorias y de mercado. Bajo ese contexto, Rincón consideró que la experiencia de Citi "dejó estándares internacionales y prácticas de negocio valiosas", pero señaló que la nueva estructura permitirá diseñar una institución más enfocada en México. “Podemos diseñar un banco totalmente mexicano y hay grandes oportunidades para mejorar procesos, añadir simplificación y tener un banco totalmente centrado en el cliente”, aseguró. Entre los primeros resultados que espera están procesos más sencillos, respuestas más rápidas y un apetito de riesgo definido completamente en México. Esto, dijo, permitirá tener un mejor entendimiento de las oportunidades y necesidades del mercado nacional. “Muy pronto van a ver un Banamex con procesos más simples, con capacidad de entregar respuestas al cliente muy rápido, con mucha agilidad y con un apetito de riesgo que ya se va a definir totalmente en México”, adelantó.

Más de 90% de las operaciones ya son digitales Inclusión financiera, el gran pendiente

El objetivo no es únicamente mejorar la experiencia de los usuarios, sino recuperar el tamaño y la participación de mercado que el banco ha perdido. “Necesitamos recuperar tamaño y devolverle a Banamex la posición de mercado que debe tener, pero además tendremos la oportunidad de diseñar un nuevo banco”, afirmó. Del Rincón prevé que los resultados más visibles de esta transformación aparecerán en un horizonte de dos a tres años. “Van a ver a un Banamex creciendo, un Banamex más grande y mucho más enfocado en el cliente. En dos o tres años se van a ver diferencias importantes alrededor de la presencia del banco en el mercado mexicano”, dijo. Banamex también tendrá que reaprender cómo relacionarse con clientes cuyos hábitos han cambiado y que esperan servicios inmediatos y digitales. Actualmente, más de 90% del volumen operado por la institución se realiza mediante plataformas digitales, de acuerdo con Del Rincón. “Muchas generaciones esperan que los servicios sean instantáneos y digitales. Hemos hecho una gran inversión en capacidades digitales y la visión es que el cliente pueda encontrar, tanto en su aplicación móvil como en su banca electrónica, cualquier producto o servicio que desee”, explicó. El objetivo es que los clientes solo tengan que acudir a una sucursal para realizar operaciones en efectivo o cuando necesiten asesoría personal. “Cualquier joven al que le dices que tiene que ir a la sucursal para cualquier tema te va a preguntar: ‘¿De verdad no lo puedo hacer en línea?’. Y tiene razón”, dijo. Las sucursales, sin embargo, seguirán formando parte de la estrategia, aunque con una función diferente. Del Rincón explicó que cada vez procesan menos transacciones y se transforman en espacios de asesoría e interacción. Mientras hace 15 años una sucursal podía tener 14 ventanillas, actualmente suele contar con tres o cuatro y destina una mayor parte del espacio a conocer al cliente, orientarlo y mostrarle productos y servicios. Además de recuperar crecimiento, Del Rincón considera que la inclusión sigue siendo el mayor pendiente del sistema financiero mexicano. “Tenemos que trabajar en la inclusión todos y ayudar al país a que el 100% de la población económicamente activa y todos los jóvenes estén bancarizados. Eso es una enorme oportunidad para el país y para la vida de las personas”, señaló. El acceso al crédito, añadió, puede detonar cambios en la calidad de vida de las personas, pero para conseguirlo los participantes del sistema deberán ofrecer mejores servicios, precios competitivos y capacidades digitales. “El tema digital no es una elección, sino una condición sine qua non ”, afirmó. Al preguntarle cómo será la institución dentro de un año, Del Rincón describió un banco con una estructura accionaria distinta, mayor cumplimiento regulatorio, procesos más simples y capacidad para acompañar el crecimiento de familias y empresas. “Un Banamex en crecimiento. Un Banamex mucho mejor”, concluyó.

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