La pelea nunca ocurrió, pero millones de personas la vieron, pues en plataformas como X, TikTok o Instagram se vieron dos versiones hiperrealistas de Brad Pitt y Tom Cruise enfrentándose en una escena coreografiada con precisión cinematográfica. Este experimento viral fue producto de Seedance 2.0, una herramienta de ByteDance que usa IA generativa. Las reacciones en Hollywood no se hicieron esperar, pues la industria cuestionó el uso de la imagen y voz de estos actores sin su consentimiento, situación que en el pasado se ha prestado a fraudes. Uno de los actores más relevantes que sostuvo una postura fue Sony, ya que siguió los pasos de Disney, Paramount, Warner Bros y Netflix para decir que ByteDance debe reforzar sus mecanismos para evitar violar derechos de autor.
¿Qué es Seedance 2.0?Seedance 2.0 es la evolución del sistema de generación de video de ByteDance, la empresa china detrás de TikTok, que compite en el emergente mercado de IA. A diferencia de herramientas previas, que se limitaban a clips cortos o animaciones rudimentarias, esta versión permite crear escenas completas con personajes realistas, movimientos fluidos y narrativa visual coherente a partir de instrucciones de texto. El modelo combina generación de imagen, animación, síntesis de voz y edición automatizada, por lo que es capaz de producir secuencias que imitan el lenguaje cinematográfico, desde encuadres hasta iluminación. La herramienta refleja el acelerado avance de las compañías tecnológicas chinas, un terreno en el que compiten directamente con firmas estadounidenses como OpenAI, Google y Meta.
Polémica de Seedance 2.0 Aunque el clip no fue producido por ByteDance de forma oficial, sí utilizó la tecnología de Seedance 2.0, lo que desató cuestionamientos sobre el control y los límites de estas herramientas en torno a derechos de autor y advertencias a los usuarios que usan estas apps. El realismo fue tal que muchos usuarios creyeron que se trataba de un proyecto cinematográfico real. La escena incluía expresiones faciales, movimientos corporales y voces que replicaban con precisión a los actores, lo que evidenció la capacidad de la IA para apropiarse de identidades públicas. Hace unos meses hubo un caso que involucró a uno de los actores de este video, Brad Pitt, ya que en distintos países comenzaron a circular videos en los que el actor aparecía supuestamente promoviendo inversiones o plataformas financieras, sin embargo este video fue hecho con otra herramienta de IA. Las piezas estaban diseñadas con un nivel de realismo suficiente para engañar a usuarios que confiaban en la imagen pública de la celebridad. Hollywood argumenta que si cualquier persona puede generar escenas con celebridades sin autorización, el valor comercial de la imagen de un actor se vuelve vulnerable. Además, el fenómeno no se limita a figuras públicas. La misma tecnología puede aplicarse a cualquier individuo, lo que amplía los riesgos de desinformación, fraude o daño reputacional.
Las amenazas contra ByteDance Grandes estudios como Disney, así como agencias de talento y sindicatos, comenzaron a evaluar acciones legales contra el uso de herramientas como Seedance 2.0 para recrear actores sin consentimiento. Cabe destacar que en diciembre de 2025 Disney y OpenAI firmaron un acuerdo donde se pueden usar los recursos animados de la empresa creadora de Mickey Mouse, lo que abrió el debate sobre lo que ahora la productora se queja. El argumento central es que estas tecnologías podrían violar derechos de imagen y contratos existentes. En Hollywood, los actores negocian no solo su participación en una película, sino también el uso de su apariencia y voz en diferentes formatos. En los últimos años, sindicatos como SAG-AFTRA han presionado para incluir cláusulas específicas sobre IA en los contratos, exigiendo consentimiento explícito y compensación por el uso digital de la imagen de los artistas. Aunque ByteDance no ha sido demandada formalmente por este caso específico, el precedente de otras batallas legales en torno a la IA generativa sugiere que el conflicto podría escalar.
Debate por los derechos de autor Más allá de la industria del cine, Seedance 2.0 se inserta en una discusión más amplia sobre derechos de autor en la era de la inteligencia artificial. Los modelos generativos se entrenan con grandes volúmenes de datos, muchos de ellos protegidos por copyright, lo que ha derivado en demandas contra empresas tecnológicas en distintos países. La maestra Nathalie Canizales Reyes, coordinadora de la Maestría en Derecho de CETYS Universidad Campus Mexicali, señaló que este tipo de prácticas involucra aspectos relacionados con el derecho a la propia imagen, la protección de datos personales y la propiedad intelectual. En México, el derecho a la propia imagen se encuentra regulado en la Ley Federal del Derecho de Autor, la cual establece que el uso o publicación del retrato de una persona requiere su consentimiento expreso y que éste podrá ser revocado en casos muy particulares. En el contexto de las plataformas de IA, al cargar una fotografía el usuario podría estar autorizando no solo su transformación en caricatura, sino también su almacenamiento, reutilización o incluso su utilización para el entrenamiento de modelos, dependiendo del alcance del consentimiento otorgado. “El perfil digital desarrollado a través de la herramienta y los metadatos colocan al usuario ante un nivel de exposición altísimo, lo que puede facilitar conductas como el robo de identidad, acoso digital o uso indebido de datos personales”, subrayó Canizales. El caso de la recreación de actores añade otra capa, pues no solo se trata de obras, sino de identidades. En términos legales, esto cruza varias áreas, desde propiedad intelectual hasta derechos de personalidad. ]]>