Las bolsas arrancan con pérdidas mientras el conflicto en Oriente Medio se acerca a su tercera semana y amenaza con convertirse en un choque inflacionario global. El alza del petróleo, detonada por ataques a infraestructura energética, vuelve a poner en alerta a los mercados y a los bancos centrales. En Wall Street, los principales índices abrieron en terreno negativo, el Dow Jones caía 0.76%, el Nasdaq retrocedía 1.10% y el S&P 500 perdía 0.83%, en medio de un entorno de aversión al riesgo.

Los precios de los energéticos volvieron a repuntar tras las amenazas mutuas entre Irán e Israel, acerca de atacar infraestructura relacionada con petróleo y gas en toda la región de Medio Oriente. El Brent se ubica en 111.24 dólares por barril, con un alza de 3.59%, mientras que el WTI avanza a 96.76 dólares. Desde el inicio del conflicto, el crudo acumula incrementos cercanos a 60%, lo que revive temores de inflación persistente y menor crecimiento económico. En México, el S&P/BMV IPC cae 1.84% en la apertura, en línea con la tendencia global. El peso también resiente el entorno y el fortalecimiento del dólar. En la apertura de este jueves, cotiza en 17.91 unidades por dólar, con una depreciación de 0.30%, luego de borrar parte de sus ganancias previas. El nerviosismo se extiende a nivel global. Las bolsas en Asia cerraron con pérdidas, encabezadas por el Nikkei (-3.38%), mientras que en Europa los principales índices retroceden más de 2%. En Estados Unidos, los futuros ya anticipaban un arranque negativo, particularmente en el Nasdaq. De acuerdo con Monex, el repunte del petróleo y del gas natural ha reactivado los temores de un choque inflacionario con impacto directo sobre la actividad económica. La escalada bélica eleva el riesgo de interrupciones prolongadas en la oferta de energía, justo cuando los bancos centrales enfrentan un panorama más incierto. La Reserva Federal mantuvo tasas sin cambios, pero con un tono más restrictivo, mientras que el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra también optaron por no mover sus tasas, reconociendo los riesgos derivados del conflicto, señaló un análisis del banco. Los inversionistas ahora miran de cerca la evolución geopolítica y la respuesta de los bancos centrales, en un entorno donde la guerra no solo encarece la energía, sino que amenaza con redefinir el rumbo de la inflación global.

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