
La impresión inicial al visitar la exposición de Olafur Eliasson (Copenhague, 59 años) en la galería Elvira González, la quinta que protagoniza en este espacio madrileño, es la de encontrarse frente a una propuesta notablemente distinta a lo que se esperaría del reconocido artista y, al mismo tiempo, perfectamente identificable. Algo así como aterrizar en medio de una estancia nunca vista, pero atravesada por un aroma ya sentido. “Es una muestra muy diferente a la mayoría de las que hago”, concede el propio Eliasson, tras viajar a Madrid para la inauguración de la muestra a principios de marzo, en una charla con EL PAÍS en el sofá de la oficina de la galería. “Pero lo cierto es que siempre he hecho obras sobre papel, y dibujo literalmente casi cada día desde que era adolescente”.

