En México, 1.8 millones de niñas, niños y adolescentes trabajaron en ocupaciones no permitidas durante 2025 . Más de un tercio no recibió ingresos por sus labores y uno de cada ocho cumplió jornadas superiores a 48 horas semanales. La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 , publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) , muestra una disminución frente a 2022, cuando 2.1 millones de menores se encontraban en esta situación. La tasa pasó de 7.5% a 6.6% de la población de 5 a 17 años.

Trabajar sin recibir ingresos Del campo a la construcción y las ventas

Pese a ese descenso, alrededor de uno de cada 15 menores de esas edades realizó actividades económicas por debajo de la edad mínima para trabajar o en condiciones peligrosas para su salud, seguridad o desarrollo. De los 1.8 millones de menores en ocupaciones no permitidas, alrededor de 800,000 tenían menos de 15 años y un millón eran adolescentes de 15 a 17 años que desempeñaban trabajos peligrosos. El 36.2% de quienes realizaban ocupaciones no permitidas no recibió ingresos, mientras que 52.9% percibió hasta un salario mínimo. Solo 8.1% obtuvo ingresos superiores a un salario mínimo; el resto no especificó cuánto recibió. La falta de ingresos fue más frecuente entre las niñas: 41.6% no recibió remuneración, frente a 34% de los niños. El trabajo también estuvo estrechamente relacionado con el entorno familiar. El 58% trabajaba o ayudaba a un familiar y 73.6% se desempeñaba en unidades económicas de dos a cinco personas. Entre los motivos reportados para trabajar, 30.6% señaló hacerlo por gusto o solo por ayudar; 22.4%, para pagar la escuela o cubrir sus propios gastos, y 14.9%, para aprender un oficio. Otro 9.8% indicó que el hogar necesitaba de su trabajo y 6.6% que requería su aportación económica. Las actividades de apoyo en agricultura, ganadería, labores forestales, caza y pesca concentraron 27.9% de los menores en ocupaciones no permitidas. Les siguieron las labores de apoyo en minería, construcción e industria, con 25.2%. En conjunto, estos dos grupos reunieron a más de la mitad de la población infantil en esta situación. Las ocupaciones de comerciantes, empleados y agentes de ventas representaron otro 16.4%, y la venta ambulante, 6.6%. La clasificación de ocupación no permitida considera tanto la edad como las tareas y las condiciones en que se realizan. Entre los riesgos que identifica el reporte se encuentran trabajar en alturas, cargar objetos pesados, cumplir jornadas nocturnas o laborar en lugares como bares, cantinas y basureros.

Mayor incidencia entre niños y población indígena El trabajo infantil también ocurre en casa

Las jornadas extensas son otra dimensión del problema: 32.1% trabajó más de 28 horas semanales y 12.2% superó las 48 horas. Entre los niños, la proporción que rebasó este último umbral fue de 14.3%; entre las niñas, de 7.1%. De los menores en ocupaciones no permitidas, 1.3 millones eran niños y alrededor de 500,000, niñas. La diferencia también se observa en las tasas: 9.2% de los niños de 5 a 17 años realizaba estas actividades, frente a 3.9% de las niñas. Entre los adolescentes varones de 15 a 17 años, la proporción llegó a 22.1%, más de uno de cada cinco. La población indígena registró una tasa de ocupación no permitida de 14.2%, más del doble del promedio nacional. Entre los niños indígenas, alcanzó 22.5%. También hubo una brecha según el tamaño de la localidad. En las áreas menos urbanizadas, con menos de 100,000 habitantes, la tasa fue de 8.8%; en las más urbanizadas, de 3.6%. Las ocupaciones no permitidas son uno de los componentes del trabajo infantil. El INEGI también contabilizó a 1.9 millones de menores que realizaban quehaceres domésticos en sus propios hogares bajo condiciones inadecuadas, por horarios prolongados o exposición a peligros. Alrededor de 200,000 combinaban ambas modalidades. Al descontar esa duplicación, el trabajo infantil afectó a 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes en 2025, equivalentes a 12.6% de la población de 5 a 17 años. El total disminuyó frente a los 3.7 millones registrados en 2022, cuando la tasa fue de 13.1%. Sin embargo, la incidencia de 2025 todavía superó el 12.3% observado una década antes, en 2015.

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