Hace casi 30 años las grandes tabacaleras estadounidenses enfrentaron una batalla legal que terminó con una fractura multimillonaria y la modificación de la manera en que anunciaban y comercializaban sus productos, especialmente frente a los menores de edad. Ahora, 29 estados en Estados Unidos intentan llevar una discusión similar hacia a las redes sociales de Meta . En el juicio, que se lleva a cabo en Oakland, California, los acusantes señalan a Meta de diseñar Facebook e Instagram con funciones destinadas a mantener a niños y adolescentes enganchados a sus plataformas durante más tiempo, mientras minimizaba públicamente los riesgos que podían representar para ellos.
Los demandantes consideran que la compañía conocía los riesgos asociados con su producto, los minimizó ante el público y construyó parte de su negocio alrededor de mantener su consumo, de ahí el comparativo con las tabacaleras. California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey encabezan esta fase del caso, pues, los fiscales sostienen que Meta aprovechó características del desarrollo cerebral de los menores para incrementar el uso de sus aplicaciones. Señalan funciones como el desplazamiento infinito, los me gusta, las notificaciones y algunos filtros como las herramientas que la tecnológica usó con dicho fin. “Enganchar a los usuarios, retenerlos el mayor tiempo posible, recolectar sus datos y luego ocultar la verdad al público”, mencionó ante el tribunal la fiscal general de California, Megan O'Neill, sobre el modelo que los estados atribuyen a Meta. En su defensa, Meta reconoce que algunas personas pueden experimentar dificultades relacionadas con el uso de redes sociales, pero asegura que durante años desarrolló herramientas y medidas para reducir esos riesgos. El juicio deberá determinar qué versión logra sostenerse con las pruebas. Las consecuencias para Meta, si resultara culpable de los cargos, podrían trascender una sanción económica y obligar a la empresa a modificar su modelo.
El antecedente de las tabacaleras La comparación que ahora rodea el caso de Meta tiene su antecedente en 1998, debido a que en ese año 46 estados estadounidenses y las principales compañías tabacaleras alcanzaron el llamado Master Settlement Agreement, después de años de litigios relacionados, entre otras cuestiones, con los costos sanitarios derivados del tabaquismo. El acuerdo contempló pagos estimados inicialmente en 206,000 millones de dólares durante sus primeros 25 años, además de pagos posteriores. Las tabacaleras también aceptaron restricciones que modificaron la manera en que podían promocionar sus productos. El acuerdo prohibió dirigir publicidad a menores, eliminó el uso de caricaturas en anuncios, restringió patrocinios y publicidad exterior y abrió al público documentos internos de la industria. Ahí está una de las principales similitudes con el litigio que enfrenta Meta: los estados no buscan únicamente dinero sino que también quieren cambios en el producto. Por esto mismo los fiscales piden modificaciones en Facebook e Instagram que incluyen eliminar o restringir algunas funciones asociadas con mantener a los usuarios dentro de las aplicaciones, establecer límites de tiempo para jóvenes y reforzar las barreras destinadas a impedir el acceso de menores de 13 años. La acusación toca directamente una de las piezas centrales del negocio de las redes sociales, Facebook e Instagram son servicios gratuitos para la mayoría de sus usuarios, mientras Meta obtiene buena parte de sus ingresos mediante publicidad. Mantener a una persona utilizando una plataforma genera más oportunidades para mostrar anuncios y recopilar señales que permiten personalizarlos.
Los estados intentarán demostrar que algunas herramientas destinadas a incrementar esa interacción cruzaron una línea cuando fueron utilizadas con menores. Pero Meta sostiene que ha incorporado medidas de protección y que no existe evidencia suficiente para responsabilizar a sus plataformas de los problemas de bienestar que experimentan algunos adolescentes.
Una factura que puede superar los 200,000 millones de dólares Los estados estimaron ante el tribunal que las sanciones podrían rondar los 200,000 millones de dólares, aunque Meta añadió que, dependiendo del cálculo de las infracciones, su exposición podría alcanzar hasta 1.4 billones de dólares. Hasta el momento ninguna de esas cifras representa una sanción impuesta. Asimismo, la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers determinará finalmente la responsabilidad de Meta, mientras un jurado emitirá un veredicto consultivo y entre los testimonios previstos se encuentran el fundador y director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, y el responsable de Instagram, Adam Mosseri. El proceso podría durar alrededor de seis semanas y forma parte de una ofensiva legal más amplia contra las plataformas sociales. Familias, distritos escolares y autoridades estadounidenses mantienen litigios relacionados con los efectos que atribuyen a servicios de Meta y de otras compañías tecnológicas. Hace tres décadas, las demandas contra las tabacaleras demostraron que un litigio de gran escala puede modificar no solo cuánto paga una industria, sino también cómo comercializa sus productos. Eso es precisamente lo que está en juego ahora para Meta y los fiscales no solo buscan determinar si Facebook e Instagram perjudicaron a menores, sino si algunas decisiones utilizadas para mantenerlos dentro de las plataformas deben cambiar. Con información de AFP. ]]>