Me encanta esa crónica que Dino Buzzati escribió la víspera de que el Giro de Italia volviese a las carreteras de un país deshecho por la guerra y el fascismo. Era 1949. El Corriere della Sera le había encargado al novelista la crónica literaria de cada etapa. Él no tenía ni idea de ciclismo y por eso son tan brillantes esos artículos. En el primero, publicado antes de empezar el sudor, los calambres y las pájaras, Buzzati imagina a ese gregario que la noche anterior a la salida sueña con el imposible.
Los últimos del Mundial
Cómo no soñar este Mundial con Uzbekistán, Cabo Verde o el Congo. Cómo no ilusionarse con Bosnia y Herzegovina, Curazao o Haití