
Estadio Nacional. Ahí empecé a jugar en las canchas de tierra. Lo hice con clubes deportivos infantiles y juveniles, como el de Máximo Garay y Palestino. Mi estatura siempre fue un tema, tanto que una vez quise jugar y no me dejaron porque era muy chico y flaco. Cuando estuve en Colo Colo con Jorge (Toro), que jugábamos en el parque Cousiño, y él me decía: “chiquinho”. Recuerdo mucho cuando marqué un gol contra la Universidad de Chile, luego de un tiro libre. Buscaban al que pateara más fuerte y yo aparecí, estaba escondidito y luego sorprendí. ¡Ay, aquellos tiempos! (Avenida Grecia 2001, en Ñuñoa).


