La élite política y empresarial convierte la inauguración del Mundial en un desfile de privilegios
Empresarios y líderes opositores se muestran públicamente en uno de los eventos más exclusivos del año, mientras Claudia Sheinbaum y los principales cuadros de la 4T eligen una celebración popular lejos de los reflectores del estadio
La inauguración del Mundial de 2026 dejó una de esas fotografías capaces de explicar mejor que cualquier discurso las divisiones políticas y sociales en México. Dentro del Estadio Azteca, entre palcos, zonas VIP y localidades con precios que alcanzaron cifras inasequibles para la mayoría de la población, desfilaron empresarios, gobernadores y exgobernadores, dirigentes partidistas y figuras de la oposición. A unos 27 kilómetros del coloso de Santa Úrsula, en una explanada pública de la alcaldía Gustavo A. Madero, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, celebraron los goles de la selección junto a miles de ciudadanos en una de las zonas más marginadas de la capital.