
Ahí donde naturaleza y cultura se juntan, bailan y se pelean, la literatura de Gabriela Jauregui florece. Hay algo siempre animal en los libros de la escritora mexicana, algo también siempre humano. “Ese espacio de fricción, de falsa separación, es mi obsesión”, dice ella, y sus aretes de cara de zorro tintinean y confirman su argumento. Por si quedaban dudas, es la hembra de este mamífero quien pone el nombre y el misterio a su enigmática segunda novela, Zorra (Sexto Piso en México, Lava en España), una suerte de fábula que transcurre en un futuro tan próximo que es casi presente. “Entre las pandemias sin fin y las guerras en países cada vez más cercanos en el mapa”, resumirán sus protagonistas, Ella y Él, desprovistos de cualquier nombre propio. Podríamos ser cualquiera.
