Junto a la clásica noticia de la chica con la nota más alta de la PAU —que quiere estudiar Magisterio aunque ha sacado un 13,99 y dice que lo importante es la constancia aunque estudia 10 horas diarias— hay un fenómeno fascinante que no acapara titulares, pero sí visionados. Son los vídeos donde los estudiantes descubren sus notas. Sencillo y eficiente. Vanidad pura y dura. Gente que espera sacar un nueve pero que en realidad tiene un 10... La persona que lloraba por tener un 9,5 en matemáticas mientras que el compañero de al lado suspendía una vez más con un 3. La rurre suprema, que dice mi amigo Mameluco. Este tipo de persona, casi siempre mujer, llora emocionada al ver que sus notas son incluso mejores de lo que esperaban. Suelen ser chicas, pero a veces son chicos. Los chicos, eso me cuentan, siguen considerando masculino lo de suspenderlo todo, aunque luego siempre acaben de CEO o dirigiendo todos los programas de la parrilla.
La nota de la PAU
Me pongo estos vídeos de las notas de la Selectividad porque tengo la atención mermada. A menudo no los termino porque no soporto a los malos actores. Pero hay uno en concreto que me reconcilia con la vida