La organización del Mundial de 2026 no solo implica estadios llenos, millones de turistas y una agenda deportiva global, también requiere desplegar una infraestructura tecnológica capaz de monitorear en tiempo real lo que ocurre dentro y fuera de las sedes. Redes de videovigilancia con inteligencia artificial, plataformas de análisis de video y sistemas conectados a centros de monitoreo forman parte de una capa digital que, aunque invisible para la mayoría de las personas, será clave para gestionar multitudes, prevenir incidentes y coordinar operaciones urbanas. Para el próximo año, México prevé recibir 5.5 millones de visitantes, de acuerdo con la Secretaría de Turismo, una cantidad de personas que generará presión sobre aeropuertos, transporte, hoteles y espacios públicos, lo que obliga a reforzar la seguridad y la capacidad de las ciudades para operar con eficiencia durante eventos masivos.
El C5 y la coordinación para el torneoAxis Communications, empresa especializada en soluciones de monitoreo urbano, considera que el Mundial funcionará como un catalizador de inversiones tecnológicas y hará que la infraestructura de videovigilancia crezca por lo menos 10%. “El Mundial no necesariamente cambia la planeación de infraestructura, pero sí la acelera”, explica Leopoldo Ruiz Alfaro, director regional para Latinoamérica de Axis. Desde su perspectiva, las ciudades mexicanas sede (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) saben que “estarán bajo los ojos del mundo y necesitan que todo funcione: seguridad, movilidad, acceso al estadio, aeropuertos y transporte”. En la capital del país, la estrategia tecnológica ya comenzó a tomar forma desde el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), donde iniciaron trabajos de coordinación con la FIFA y con dependencias locales para reforzar el monitoreo en zonas clave de la ciudad. Esta estrategia plantea incrementar en 46% el número de cámaras de videovigilancia en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y 34% la cobertura en zonas de hospedaje. El objetivo es fortalecer la seguridad de visitantes, delegaciones y residentes durante los partidos que se disputarán en la Ciudad de México, así como en espacios públicos donde se instalarán pantallas para transmitir los encuentros, como el Zócalo. Estos sistemas permiten integrar monitoreo en tiempo real, análisis de video y coordinación entre distintas autoridades, desde seguridad pública hasta protección civil. De acuerdo con Ruiz, la videovigilancia urbana ha evolucionado mucho más allá de los antiguos sistemas de circuito cerrado de televisión (CCTV). Aunque aún existen instalaciones de este tipo, cada vez más plataformas operan conectadas a internet e integran sensores, altavoces, analítica de video y sistemas de comunicación con centros de control.
Inteligencia artificial para gestionar multitudes Contar personas en tiempo real, por ejemplo, en gradas de estadios o zonas públicas, para detectar sobrecupo y activar protocolos de protección civil. Identificar aglomeraciones o flujos inusuales de personas, lo que ayuda a prevenir incidentes o redirigir a las multitudes durante eventos masivos. Detectar accidentes o situaciones anómalas, como choques vehiculares, peleas o movimientos atípicos en zonas específicas. Buscar personas a partir de características físicas, como edad aproximada, color de ropa o accesorios, lo que permite localizar rápidamente a menores extraviados u otras personas reportadas. Reconocer y clasificar vehículos, identificando tipo (auto, motocicleta, camión), color, marca o placas para facilitar seguimiento o investigaciones. Seguir trayectorias entre distintas cámaras, permitiendo rastrear un vehículo o persona mientras se desplaza por diferentes puntos de la ciudad. Detectar fallas en la infraestructura urbana, como semáforos descompuestos o congestionamientos vehiculares. Activar sistemas de comunicación, como altavoces o alertas en centros de monitoreo, para coordinar la respuesta de autoridades en tiempo real.“Antes hablábamos de CCTV, circuitos cerrados de televisión. Hoy ya no es un circuito cerrado ni se trata solo de seguridad. Ahora hablamos de plataformas que ayudan a construir ciudades inteligentes”, explica Ruiz. Esto significa que una misma cámara puede cumplir múltiples funciones dentro del entorno urbano, pues además de detectar incidentes de seguridad, también puede identificar accidentes de tránsito, registrar aglomeraciones de personas o alertar sobre fallas en la infraestructura vial, como un semáforo descompuesto que provoque congestionamiento. Gran parte de la evolución de la videovigilancia, dice Ruiz, se explica por la incorporación de IA. En lugar de depender de operadores humanos que revisan pantallas durante horas, las cámaras ahora pueden analizar automáticamente lo que ocurre frente a ellas y emitir alertas cuando detectan situaciones específicas. En un estadio, por ejemplo, el sistema puede contar cuántas personas hay en una grada y advertir si se supera la capacidad permitida, algo relevante para protocolos de protección civil. La analítica de video también permite realizar búsquedas automatizadas en caso de incidentes comunes cuando hay aglomeraciones, como una persona perdida. “Si alguien reporta que se perdió un niño, el sistema puede buscar en todas las cámaras a un menor con ciertas características y en segundos te muestra posibles coincidencias, algo que antes implicaba revisar horas de video”, refiere Ruiz. Otras funciones que la IA permite hacer de la mano de los sistemas de videovigilancia son:
La conectividad es un reto y la seguridad entra al debateEl impulso tecnológico que traerá el Mundial también coincide con el crecimiento del mercado de videovigilancia en el país. De acuerdo con la firma de análisis Grand View Research, el mercado de videovigilancia y Video Surveillance as a Service (VSaaS) en México generó 1,599.7 millones de dólares en 2024 y se espera que alcance 3,378.7 millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 13.1% entre 2025 y 2030. Sin embargo, desplegar sistemas de monitoreo inteligente implica resolver el desafío de la conectividad. El análisis de video en tiempo real requiere grandes volúmenes de datos, redes robustas y suficiente infraestructura eléctrica para alimentar centros de monitoreo y equipos distribuidos en la ciudad. “La conectividad sigue siendo una limitante”, reconoce Ruiz. “Necesitas acceso a internet, ancho de banda suficiente y también infraestructura eléctrica, porque todo esto consume energía”. De acuerdo con el especialista, a pesar del aumento de internautas a más del 80% en 2025, persiste una brecha de conectividad Wi-Fi en México, necesaria para que estos sistemas de videovigilancia trabajen, que afecta principalmente a zonas rurales (solo 68.5% conectadas) frente a las urbanas (86.9%) Además, para que la instalación de estos equipos sea verdaderamente benéfica, se debe considerar que toda la infraestructura funcione a largo plazo, dice Ruiz, pues luego de que termine el torneo, los dispositivos usados para la vigilancia quedarán instalados. “Son inversiones que resuelven un problema inmediato, pero también uno futuro”, afirma Ruiz. “El estadio, el aeropuerto y las calles seguirán ahí durante muchos años”. El crecimiento de los sistemas de videovigilancia con inteligencia artificial también abre debates sobre privacidad y uso de datos biométricos. Las capacidades tecnológicas ya existen, desde reconocimiento facial hasta análisis avanzado de comportamiento, pero su implementación depende de las regulaciones de cada país.
“Tecnológicamente podríamos hacer muchas cosas, pero la limitante no es la tecnología sino la ley”, explica Ruiz. Mientras esas discusiones avanzan, la apuesta de ciudades y empresas tecnológicas es que la infraestructura desplegada para el Mundial no solo refuerce la seguridad, sino que también mejore la experiencia de quienes visiten el país. “Lo que está en juego no es solo reforzar la seguridad durante un evento internacional, es lograr una experiencia completa para quienes visiten la ciudad”, sostiene Ruiz.
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