Nirvana solo grabó tres discos oficiales en estudio y dejó de existir el día que se suicidó Kurt Cobain, el 5 de abril de 1994. Por eso en 2021 fue una novedad casi chistosa escuchar Drowned In The Sun, una nueva —y malísima— canción de Nirvana creada por IA. Ahora las sonrisas se han congelado, porque sobre el paisaje musical se percibe una atmósfera fantasmagórica, donde lo no humano empieza a ser común. En Navidades, A sina de Ofélia, la versión IA en brasileño de la canción The Fate of Ophelia, de Taylor Swift, tenía más descargas que su original (Swift ha solicitado el registro de su voz y su imagen como marca para protegerse de la IA); a mediados de abril, Celebrate Me, una canción generada por IA, alcanzó el puesto número uno global en iTunes; a finales del mismo mes, al buscar en YouTube, I Never Loved a Man (The Way I Love You), una canción de Aretha Franklin, se tropieza con una grabación titulada 60’s soul (Unreleased album), pero al pincharla lo que se escucha es tan falso y falto de alma que dan ganas de quemar el móvil.
La amenaza fantasma: la IA inunda las plataformas de música ‘fake’
La industria musical se llena cada vez más de canciones y bandas creadas por inteligencia artificial y bots que las consumen