El conflicto entre Irán y Estados Unidos crece día a día y una de las nuevas amenazas que hizo la Guardia Revolucionaria de Irán fue hacia 18 compañías con presencia en Oriente Medio, mismas que podrían convertirse en “objetivos legítimos” a partir del miércoles 1 de abril, en represalia por los ataques lanzados contra su territorio en el marco de la guerra regional. Entre las empresas señaladas están firmas tecnológicas como Microsoft, Google, Apple, Intel, IBM, Tesla y Oracle, además de otras firmas como Boeing, Palantir y JPMorgan Chase.
El mensaje iraní no solo apuntó a las compañías, sino que también pidió a sus trabajadores abandonar de inmediato esos centros y recomendó a los habitantes cercanos alejarse al menos un kilómetro de las instalaciones. La advertencia fue retomada por agencias de medios internacionales como Reuters y AFP. La amenaza se produce en medio de una fase especialmente delicada de la confrontación entre Washington, Tel Aviv y Teherán, que ya ha afectado rutas energéticas, disparado el precio del crudo y aumentado la presión sobre gobiernos y empresas occidentales en la región. La Casa Blanca aseguró estar preparada para frenar cualquier agresión contra intereses corporativos de Estados Unidos, pero en contraste, la embajada estadounidense en Riad ordenó a su personal resguardarse y alertó sobre posibles riesgos para negocios e instituciones vinculadas con ciudadanos estadounidenses.
La guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 con una ofensiva aérea conjunta sobre territorio iraní y desde entonces ha escalado hacia una confrontación regional de mayor alcance. En un mes, el choque dejó miles de muertos, desplazamientos masivos y una extensión del riesgo hacia otros países de la zona, mientras Israel ha dicho que está preparado para seguir atacando “durante semanas”. Desde entonces, lo que ha ocurrido no es solo una secuencia de bombardeos, sino una desestabilización con efectos económicos globales. Irán y sus aliados han seguido golpeando objetivos vinculados a EU e Israel, al tiempo que la guerra ha puesto en tensión el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Hasta el momento, ninguna de las empresas involucradas se ha pronunciado sobre si tomarán alguna acción en específico ante estas amenazas.
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