El acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán dio un respiro inmediato a los mercados globales: el petróleo cayó, las bolsas repuntaron y los inversionistas redujeron el temor a un nuevo choque inflacionario por energía. No obstante, durante el conflicto, Washington utilizó parte de su Reserva Estratégica de Petróleo para contener los efectos de la guerra, dejando ese colchón en su nivel más bajo desde 1983. De acuerdo con datos federales, Estados Unidos liberó 8.9 millones de barriles de las reservas tan solo la semana pasada, con lo que el inventario bajó a 340.3 millones de barriles al 12 de junio.

El petróleo no volverá a los bajos precios pronto

La cifra supera a la baja, el mínimo alcanzado en julio de 2023, durante la administración de Joe Biden, tras la invasión rusa de Ucrania. La última vez que la reserva tuvo menos crudo fue en julio de 1983, cuando el gobierno de Ronald Reagan todavía estaba llenando el inventario de emergencia. El acuerdo reduce la presión inmediata sobre el petróleo, pero Estados Unidos cuenta ahora con menos margen para responder si el Estrecho de Ormuz vuelve a cerrarse o si la normalización logística se retrasa más allá de las previsiones del mercado. Tras el anuncio del acuerdo, el referente de crudo Brent cayó por debajo de 82 dólares por barril, con referencias spot cercanas a 80 dólares, mientras que el WTI se ubicó alrededor de 80 dólares, de acuerdo con reportes de mercado. El movimiento implica una baja cercana a 30% desde los casi 120 dólares por barril alcanzados en abril, cuando los operadores llegaron a descontar un escenario extremo de disrupción por el conflicto entre Washington y Teherán. Barclays plantea tres posibles escenarios para los precios . En el más bajista, el crudo seguiría cayendo si los operadores anticipan más barriles provenientes de Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. En un escenario intermedio, los precios se estabilizarían después de la caída inicial, conforme el mercado incorpore una menor prima geopolítica y un regreso gradual de las exportaciones iraníes. En el escenario alcista, el petróleo podría repuntar si la reapertura de Ormuz impulsa la reposición de inventarios más rápido de lo que se recupera la oferta, en medio de cuellos de botella logísticos. El Commonwealth Bank of Australia estima que el Brent podría bajar hacia 80 dólares por barril al cierre del año si Ormuz no vuelve a cerrarse. Su cálculo asume que el flujo de petróleo y productos refinados solo tendría que recuperar entre 60% y 70% de los niveles previos a la guerra para que el mercado vuelva a descontar un escenario de sobreoferta.

La Reserva Federal tendrá un pendiente menos Mercados alcanzan récord por SpaceX y firma de la paz

Jyske Bank, en cambio, advierte en un reporte que la normalización de la producción y el transporte será lenta, que la reducción de inventarios podría extenderse hasta septiembre y que el Brent aún podría ubicarse en 93 dólares en el tercer trimestre , antes de retroceder hacia 75 dólares en el segundo trimestre de 2027. A pesar de estas previsiones, recientemente la OPEP moderó su expectativa de demanda petrolera para 2026 y redujo su previsión de crecimiento de 1.2 a 1.0 millones de barriles diarios , una señal de consumo global menos dinámico. Ese ajuste ayudó a quitar presión al crudo, porque el mercado no solo descuenta menor riesgo geopolítico por Ormuz, sino también una demanda más débil frente a una oferta fuera de la OPEP+ que seguiría creciendo. Para la inflación, la baja del petróleo reduce la presión inmediata sobre combustibles, transporte y costos logísticos. Eso alivió parte de la presión sobre los bancos centrales. De hecho, Monex señaló este lunes que los operadores redujeron a 75% la probabilidad de un aumento de tasas de la Reserva Federal hacia diciembre, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó. Actinver también destacó que la expectativa de avances diplomáticos redujo las preocupaciones inflacionarias y llevó al mercado a postergar apuestas de alza de tasas de la Fed hacia el próximo año. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional advirtió que la economía global ha resistido hasta ahora el shock de la guerra, pero no sin costos. El organismo señaló que los precios de materias primas, la inflación, las expectativas y las condiciones financieras ya fueron afectados, aunque todavía no en magnitudes que apunten a una desaceleración global. El FMI también subrayó que la presión es desigual, ya que los países importadores de energía y aquellos con menor espacio fiscal son los más vulnerables. En los mercados accionarios, la Bolsa de Nueva York cerró con una fuerte alza el lunes, impulsada por el anuncio de un acuerdo de paz entre Washington y Teherán, que hace prever una pronta reanudación de los flujos petroleros en el estrecho de Ormuz. El Dow Jones terminó en un nuevo máximo al cierre, con una ganancia de 0.92% hasta los 51.671,03 puntos. El índice Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, se disparó un 3.07%, y el índice amplio S&P 500 avanzó un 1.65%. "Reina el entusiasmo en Wall Street", ahora que Irán y Estados Unidos acordaron poner fin a casi cuatro meses de guerra, explicó a la AFP Peter Cardillo, analista de Spartan Capital Securities. Tras una espectacular salida a bolsa el viernes, el gigante del espacio SpaceX siguió con la misma racha. La empresa del multimillonario Elon Musk se disparó un 19.60%, hasta los 192.50 dólares, impulsando su valoración a más de 2.5 billones de dólares, es decir, casi tanto como Amazon. Sin embargo, el mercado todavía no descarta nuevos episodios de volatilidad. El acuerdo de libre tránsito marítimo está ligado a un periodo de negociaciones nucleares de 60 días y persiste la amenaza de que Estados Unidos reanude ataques militares si el proceso fracasa. Además, Irán informó que cobrará tasas a los barcos que pasen por Ormuz por servicios de navegación, protección ambiental, seguros marítimos y otros costos asociados.

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