De la piscina al iPad: la obra de David Hockney, pintor de la vida moderna, en cinco claves
Entre el azul de California y la luz cambiante de Normandía, el artista británico buscó durante seis décadas una nueva manera de representar el mundo visible
La obra de David Hockney, fallecido este jueves en Londres a los 88 años, puede leerse como una sucesión de ciclos temáticos desplegados a lo largo de más de seis décadas: las piscinas californianas, los interiores domésticos, los retratos de amigos y familiares, los paisajes de Yorkshire y Normandía, y una curiosidad constante por las herramientas técnicas, de la Polaroid al iPad, pasando por el fax y la fotocopiadora. En todas sus etapas, Hockney habrá sido un pintor de la vida moderna, casi un Manet de su tiempo, siempre atento a la perspectiva, la luz, el paso de las estaciones y el reverso melancólico del deseo.

