Con un 2-8 en la eliminatoria contra el PSG y a cinco minutos del final, Liam Rosenior, entrenador del Chelsea, reclamó la presencia de su jugador Alejandro Garnacho en la banda y le entregó una nota de papel, se entiende que con algún tipo de instrucción táctica para el tiempo restante. Por la cara que puso el argentino mientras leía la misiva bien podría ser cualquier otra cosa: desde un ejercicio para practicar la conjugación de los verbos en latín hasta un problema matemático, una teoría poco probable, pero verosímil en alguien que desprende más aura de catedrático que de entrenador. “100% analítico, 0% pasional”, debería decir en su próxima carta de presentación que, de seguir con esta línea de juego y resultados, deberá comenzar a redactar más pronto que tarde.
Arbeloa no habría dado la nota
El técnico es un hombre de la casa, enamorado de la singularidad blanca y perfectamente consciente de que en el Madrid la revolución consiste, casi siempre, en no estorbar