Es oficial. Desde el primer día de este año los vehículos ensamblados en países con los que México no cuenta con tratado de libre comercio pagan un arancel de hasta 50%, una medida que se extiende también a los autos eléctricos y que ya ha encendido las alertas para este nicho, al tratarse de un mercado en vías de desarrollo. Aunque los impactos en el precio final de los vehículos no se resentirán de forma inmediata, pues se espera que las armadoras adopten diferentes estrategias para mitigar los crecientes impuestos, la problemática radica en lo que sucederá en el corto y mediano plazo. Los precios asequibles de los vehículos “Made in China” han fungido como la puerta de entrada de las unidades manufacturadas en el gigante asiático, principalmente para los vehículos eléctricos, pues es en aquella latitud en donde se ensamblan entre seis y siete de cada 10 autos producidos en el mundo con este tipo de tecnología.

Para VEMO, empresa enfocada en la electrificación automotriz, principalmente en la infraestructura de recarga, la medida llega a cambiar el panorama que había acelerado el viraje hacia los vehículos cero emisiones en los últimos años, en donde el factor precio había sido el principal impulso. “Al día de hoy no se ha visto todavía el incremento de precios en los vehículos, pero pudiera ser algo que se dé. Efectivamente, son políticas que afectan el precio de entrada de un vehículo y creemos que parte de la razón por la cual en VEMO ha tenido tanto éxito en los últimos años es precisamente por la disponibilidad de modelos en el mercado que tienen un precio accesible, en donde la diferencial de precio entre un vehículo de combustión y un eléctrico no es tan grande”, comenta Constantino Rodríguez, Head Comercial de VEMO, en entrevista con Expansión . De acuerdo con datos del Inegi, la venta de autos eléctricos en México sumó 20,923 unidades en 2025, cifra que representó el 1.4% del total del mercado automotriz, una proporción baja en comparación con otros países de América Latina como Brasil, en donde los eléctricos llegaron a representar el 5% de participación en el mismo lapso. Aunque aún están por verse las cartas que se jugarán las automotrices ante los nuevos aranceles y cómo mitigarán el alza en precios, ya se están haciendo ajustes en sus cadenas de valor, logísticas, reduciendo sus márgenes de ganancia o utilizando sus cupos de importación al tener procesos de manufactura en el país, Rodríguez considera que los mayores impactos los tendrán los vehículos de entrada o de menores precios. “En el momento en que incrementas el precio de venta de un vehículo cuesta más trabajo llegar a ese punto de equilibrio, y si incrementan los precios, definitivamente va a haber un impacto, sobre todo en los de menor precio. Ahí es donde creemos que estará la afectación más grande y eso también tendría una afectación sobre las personas que utilizan el vehículo como un negocio, en plataformas de movilidad, taxis, transporte público en general”, sostiene. Las marcas que han optado por la manufactura china lideran la oferta de eléctricos en precios de entrada. El vehículo con estas tecnologías más asequible en el país es el E10X de JAC con un precio que parte de los 371,000 pesos, pero como la firma cuenta con una planta de ensamble final en Ciudad Sahagún, Hidalgo, éste no necesariamente subiría de precio. En el listado continúa el Kiwd E-Tech de Renault , que arranca en un precio de 375,000 pesos, vehículo con el que la marca de origen francés le abrió la puerta a los autos “Made in China” para integrar su portafolio en México. El siguiente en la lista es el Dolphin Mini de la china BYD con un precio a partir de los 399,800 pesos.

La cúpula que representa este tipo de vehículos en el país, Electro Movilidad Asociación (EMA), estuvo presente en las mesas de diálogo previas a las medidas arancelarias, y aunque se intentó que los autos eléctricos fueran incluidos, lo que se llevó en papel a la legislación fue tajante. Sin importar el tipo de tecnología se incluiría el arancel. Eugenio Grandio, presidente de EMA, se conserva optimista ante el alza el precios que las nuevas tarifas podrían generar, tomando como ejemplo que, hace unos años, encontrar un auto eléctrico por menos de 500,000 pesos parecía imposible y hoy esto ya es una realidad , con precios que incluso son similares a los vehículos de gasolina en algunas versiones de entrada. “El grado de innovación que existe hoy en el coche eléctrico también puede ir provocando que, a pesar de que se paguen aranceles, con los costos de producción que siguen yendo a la baja, quizás en uno o dos años compensamos, con evolución tecnológica y control de costos lo que subió por los aranceles”, añade en entrevista con Expansión . Otro factor que abona a la expectativa optimista es que las reglas del juego han estado cambiando constantemente . Grandio toma como ejemplo lo sucedido con Canadá, país que hace unos meses había empezado a cerrarle la puerta a los autos de procedencia china con aranceles y que hoy ha abierto de nuevo, luego de negociaciones diplomáticas y comerciales en las que se acordó que permitirá la entrada de 49,000 unidades de eléctricos con un arancel de solo 6.1%. “Con el tema geopolítico como está ahora, yo no me atrevería a hacer una perspectiva a largo plazo. Si alguien asegura que va a pasar los siguientes tres años yo dudaría realmente qué tanto sabe del tema”, sostiene.

Con los aranceles existentes, desde EMA se busca que las autoridades impulsen políticas que abonen a la electrificación, como incentivos encaminados a empresas para que alcancen la renovación de sus flotillas por unidades cero emisiones, pues en usos como el reparto de mercancías de última milla estas nuevas tecnologías se han posicionado como buenas herramientas. Sin embargo, considera que, además de incentivar el mercado local, los apoyos por parte de las autoridades deberían de estar también en el lado de la manufactura, pues los esquemas productivos del sector automotriz en México aún siguen enfocados en su mayoría a vehículos de combustión interna que requieren gasolina. “Es una de las cuestiones que debemos de reflexionar como país. No hay que defender solo la industria actual, sino también pensar en cuál va a ser la industria automotriz del futuro y así ser capaces de ir atrayendo capitales o inversiones americanas, japonesas, alemanas, coreanas, etc”, sostiene. Mientras tanto, VEMO también se mantiene optimista sobre las bondades de la electrificación más allá de lo que los aranceles pudiese generar y con expectativas a largo plazo en el sector. En septiembre del año pasado la firma anunció que el inversionista en activos globales, Vision Ridge Partners, lideró un compromiso de hasta 250 millones de dólares encaminados en impulsar a VEMO con el despliegue de infraestructura de recarga pública, de tal manera que con o sin aranceles, los planes a futuro continúan. “No (cambian los planes), porque al final tenemos un compromiso. Vamos a ir viendo cómo se van dando las cosas y nosotros tendremos que ir adecuándonos de acuerdo a lo que se vaya dando en el mercado”, comenta Rodríguez.

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